Adolescentes · 6 min de lectura

Cómo Hablar con tu Hija Adolescente sobre Salud Mental

AB

Alexandra Barroso

28 de December, 2025

Cómo Hablar con tu Hija Adolescente sobre Salud Mental

“¿Cómo estás?” — “Bien”. Y ahí termina la conversación. Si tienes una hija adolescente, probablemente conoces bien este intercambio. Conseguir que se abra sobre cómo se siente puede parecer misión imposible, especialmente cuando se trata de temas como la salud mental.

Pero es una conversación crucial. Según la OMS, la mitad de los problemas de salud mental comienzan antes de los 14 años. Y la adolescencia, con todos sus cambios, es un período especialmente vulnerable.

¿Cómo romper esa barrera? Aquí tienes algunas claves.

Por qué es tan difícil

Antes de intentar abrir la conversación, ayuda entender por qué tu hija adolescente es tan hermética:

El desarrollo cerebral

El cerebro adolescente está en plena remodelación. La corteza prefrontal (la que regula emociones y toma de decisiones) no termina de madurar hasta los 25 años. Esto significa que los adolescentes:

  • Sienten las emociones más intensamente
  • Tienen más dificultad para regularlas
  • Pueden no saber identificar lo que sienten

La etapa evolutiva

La adolescencia es un momento de individuación: necesitan separarse de los padres para construir su identidad. Esto implica:

  • Rechazar la cercanía que antes buscaban
  • Buscar privacidad
  • Dar más importancia a los iguales que a los padres

El estigma

A pesar de los avances, aún existe estigma en torno a la salud mental. Tu hija puede tener miedo de:

  • Ser vista como “loca” o “débil”
  • Preocuparte o decepcionarte
  • Que intervengas de formas que no quiere

Lo que NO funciona

Antes de ver qué hacer, vamos a repasar algunos errores comunes:

El interrogatorio: “¿Qué te pasa? ¿Por qué estás así? ¿Ha pasado algo?” Esto activa las defensas y hace que se cierre más.

Minimizar: “Eso no es para tanto” o “Ya se te pasará” Invalida sus sentimientos y la hace sentir incomprendida.

Comparar: “Yo a tu edad…” o “Otros tienen problemas de verdad” No ayuda y genera distancia.

Sobre-reaccionar: Asustarte, enfadarte o ponerte dramática Le enseña que es “peligroso” compartir contigo.

Forzar: Insistir cuando claramente no quiere hablar Solo genera resistencia.

Estrategias que SÍ funcionan

1. Elige el momento adecuado

Las mejores conversaciones no ocurren cara a cara en un momento designado “para hablar de sentimientos”. Ocurren:

  • En el coche, cuando no hay contacto visual directo
  • Mientras hacéis algo juntas (cocinar, pasear)
  • En momentos distendidos, no de conflicto
  • Cuando ella saca el tema, aunque sea de pasada

2. Normaliza hablar de emociones

Haz de las emociones un tema normal en casa:

“Hoy he tenido un día difícil en el trabajo, me he sentido bastante frustrada”

Cuando tú modelas hablar de cómo te sientes, le enseñas que es seguro hacerlo.

3. Pregunta con curiosidad genuina

En lugar de: “¿Cómo estás?” Prueba con: “¿Cómo ha ido con ese examen que te preocupaba?”

Preguntas específicas y abiertas funcionan mejor que las genéricas.

4. Escucha sin arreglar

Tu primer instinto será ofrecer soluciones. Resiste la tentación.

Lo que ella necesita primero es sentirse escuchada, no que le resuelvas la vida. Prueba con:

  • “Eso suena muy difícil”
  • “Tiene sentido que te sientas así”
  • “Gracias por contármelo”

Solo después de que se sienta comprendida: “¿Quieres que pensemos juntas qué hacer?”

5. No te tomes el rechazo como algo personal

Si te dice que no quiere hablar, respeta eso. Puedes decir:

“Vale, lo entiendo. Pero quiero que sepas que estoy aquí cuando quieras, sin juzgarte, y que no hay nada que puedas contarme que me haga quererte menos.”

A veces, saber que la puerta está abierta es más importante que la conversación en sí.

6. Usa recursos externos

A veces es más fácil hablar de terceros que de una misma:

  • Series o películas que aborden salud mental
  • Libros o podcasts para adolescentes
  • Historias de famosos que han hablado de su salud mental

Estos pueden servir como puerta de entrada para conversaciones más personales.

Señales de alerta

Mientras creas ese espacio para la comunicación, mantente atenta a señales que podrían indicar que algo más serio está pasando:

  • Cambios significativos en el sueño o apetito
  • Aislamiento de amigos y actividades
  • Caída brusca del rendimiento académico
  • Irritabilidad extrema o cambios de humor
  • Comentarios sobre no querer vivir o hacerse daño
  • Autolesiones
  • Uso de sustancias

Si observas alguna de estas señales, es importante buscar ayuda profesional.

Lo que importa de verdad

Más allá de las técnicas, lo que tu hija necesita saber es:

  1. Estás de su lado, incondicionalmente
  2. Es seguro hablar contigo (no te vas a escandalizar, enfadar, ni contarlo a todo el mundo)
  3. Sus sentimientos son válidos, aunque no los entiendas
  4. No está sola, hay ayuda disponible

No necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitas seguir intentándolo.


Si te preocupa la salud mental de tu hija adolescente y no sabes cómo ayudarla, puedo orientarte. A veces, tener a un profesional que medie facilita enormemente la comunicación.

AB

Alexandra Barroso

Psicóloga Colegiada CV-13539 · Universidad Complutense de Madrid

Psicóloga clínica con más de 15 años de experiencia acompañando a personas en su proceso de transformación personal.

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